Los pasados 27 y 28 de septiembre,
Irati Larraona
Pradera y su amiga Raquel, de
Bilbao, disfrutaron de uno de los tres fines de semana a caballo en el Pirineo
de Huesca sorteados en Euskalhorse por Pirineo Ecuestre, con el que
fueron agraciadas.
Como privilegiado testigo y
representante de Euskalhorse tuve el placer de
acompañarles en los paseos que realizamos los dos días por las montañas de los
alrededores de Jaca, junto a Lucía,
una estudiante alemana de filología hispánica de vacaciones en España, Ana, de Zaragoza y Oscar, uno de los guías ecuestres de la empresa, herrador
profesional y un enamorado de los
caballos y la naturaleza.
Después del encuentro, las
presentaciones y la cena en el Hotel Charlé, una de las bases operativas
de Pirineo Ecuestre, donde nos
hospedamos, Oscar nos llevó en su pick-up a explorar la noche en busca de los
ciervos que en esta época se encuentran en periodo de celo. La famosa 'berrea'.
Conseguimos ver a la luz de los faros varias ciervas, un tejón y un jabalí, pequeña
muestra de la variedad de fauna de la Reserva Natural de La Garcipollera,
que recorreríamos a caballo las siguientes jornadas. También, por fin, oímos la
berrea de los ciervos machos. Impresionante sonido en la oscuridad y silencio
de la noche. Tras una visita al pueblo de Castiello de Jaca, que celebraba sus fiestas patronales, nos retiramos a
dormir.
Al día siguiente y tras el
desayuno en el hotel, Gaizka,
otro de los socios de Pirineo Ecuestre,
y Oscar nos trasladaron en los todo-terrenos hasta los prados donde sus
caballos pastan en libertad, cercanos al bonito pueblo de Villanovilla, cuyas típicas
casas pirenaicas de piedra han sido restauradas en su totalidad recientemente.
Desde allí, después de enjaezar a los animales partimos en una excursión de
unas cuatro horas por las pistas de la Reserva Natural,
hasta concluir el paseo en el mismo hotel, donde compartimos comida y amena
charla con un personaje legendario del turismo ecuestre español, Fernando Avilés Iriarte, que
precisamente comenzó su profesión en lo que hoy es el Hotel Charlé y en aquella
época las cuadras de una antigua casa de postas que recuperó entonces para la
actividad ecuestre.
Tras la amena sobremesa
partimos de nuevo a caballo, esta vez hacia el oeste, en un paseo que duró hasta
el anochecer, cuando regresamos también a las instalaciones del hotel, donde
caballos y humanos cenamos y descansamos merecidamente hasta la jornada
siguiente, en la que todavía nos esperaba otra expedición por las montañas
antes de regresar a nuestros respectivos territorios.
Este último día disfrutamos
a lomos de los fuertes caballos, habituados a subir y bajar grandes pendientes
a un sorprendente paso largo, de los paisajes más espectaculares del fin de
semana: Los imponentes picos de los Pirineos situados entre Canfranc y Panticosa, como el Collarada, los
cuales todavía sobrevuela el quebrantahuesos, que al encontrarse en peligro de
extinción, tiene en la zona uno de los puntos de alimentación suplementaria que
se han dispuesto como medida para ayudar a su recuperación.
Un paisaje impresionante que
invita a volver en otra ocasión a conocerlo en detalle a lomos y a uña de
caballo.
Lamentablemente, Foxy, el atípico purasangre inglés de la manada, debió
de torcerse el menudillo en una mala pisada y volvió cojeando llevado del ramal
por Ana, su tozuda amazona, que como buena aragonesa se negaba a que Oscar, el
guía, o cualquiera del grupo la sustituyera en la caminata. Al final,
atravesando Villanovilla, llegamos a los prados del
primer día, donde los caballos quedaron sueltos revolcándose y disfrutando de
un merecido descanso antes de la siguiente excursión que tuvieran programada. Y
Foxy,
naturalmente, a la espera de la visita del veterinario.
Como nos habíamos retrasado
sobre el horario previsto, rápidamente nos llevaron al hotel donde nos esperaba
la sabrosa comida que habría de ser la de la despedida.
Después de la sobremesa y
una vez recogidos los trastos, cada cual emprendió el regreso a sus lares y a la rutina diaria del trabajo y la ciudad con la
esperanza de volver en breve a disfrutar de los extraordinarios paisajes, la
naturaleza, la compañía, y cómo no, de los caballos de Pirineo Ecuestre.
Os dejamos con una pequeña
entrevista a la ganadora del concurso y más abajo algunas fotos del fin de
semana. Como siempre, podéis añadir comentarios al final.
Entrevista a Irati Larraona.
Euskalhorse.- ¿Cómo se te ocurrió participar en el
concurso de Pirineo Ecuestre?
Irati.- Yo
normalmente me suelo meter bastante en la pagina de Euskalhorse, vi el concurso y como el premio me pareció
interesante, participé sin ninguna esperanza de ganarlo y al final tuve suerte.
Eh.- ¿Era muy difícil la pregunta?
Irati.-
Para mi no porque soy una persona que le
gusta mucho el monte y suelo ir a Pirineos aunque para las personas que no son
aficionadas a la montaña les pudo resultar difícil.
Eh.- ¿Qué tal resultó la experiencia?
Irati.- Yo
creo que en general todos disfrutamos mucho, el ambiente entre nuestro grupo
era muy bueno, Oscar, nuestro guía la verdad que lo hizo muy bien, se preocupó
en todo momento de que todo saliese bien y que nos los estuviéramos pasando
genial. Los caballos son majísimos y los paisajes preciosos. Además el hotel Charlé,
donde nos alojamos era muy bonito, la gente muy atenta y la comida estaba
riquísima. La verdad que yo nunca había tenido una experiencia así y me gustó
mucho.
Eh.- ¿Hace mucho que montas a caballo?
Irati.- Llevo montando
aproximadamente 10 años, aunque solo los fines de semana. Yo monto por hobby ya
que montar a caballo me parece un deporte perfecto para desconectar de la vida
que llevamos.
Eh.- ¿Dónde montas?
Irati.-
Ahora monto en Zelai Alai,
una hípica nueva que han abierto en Iurreta. Aunque
antes de llegar a Iurreta estuve montando en otros
sitios con Vicky mi profesora con la que empecé a montar hace ya 10 años.
Eh.- ¿Qué disciplina practicas o cual te gusta más?
Irati.-
Nosotras ahora hacemos un poco de todo, nuestra hípica en principio no está
dirigida a competir solo a disfrutar montando a caballo.
Eh.- ¿Qué es lo que más te ha gustado de este fin de
semana?
Irati.- Uff. Esta pregunta me resulta muy difícil por que en
general todo me ha gustado mucho pero sobre todo, me gustaría destacar la
dedicación y el cariño con el cual están cuidados los caballos.
Eh.- ¿Y lo que menos?
Irati.- Que llegué hecha polvo a Bilbao, ja, ja.
Eh.- ¿Repetirás la experiencia?
Irati.- Sí,
sí. La verdad es que el domingo, cuando llegó la hora de irnos a casa nos dio
mucha pena y ya quedamos en repetir el año que viene, aunque todavía queda
mucho tiempo. Ya se verá.