Al adquirir una silla, hemos de tener en cuenta que ésta necesita ciertos cuidados, un mantenimiento periódico y alguna revisión de los elementos de seguridad. Todo ello no sólo nos ayudará a amortizar la silla, sino que además nos dará más seguridad.

Para empezar expondré de manera resumida y sin profundizar demasiado en tecnicismos, cómo se llaman y qué características presentan los diferentes tipos de cuero con los que se confecciona una silla:

1.-CUERO CON CURTIDO VEGETAL. Se trata de cuero vacuno cuyo curtido es el más adecuado y el más utilizado en la fabricación de monturas western pues le aporta rigidez, elasticidad y un buen acabado que permite la realización de repujados y troquelados. Existen varios tipos de cuero curtido al vegetal.

2.-LÁTIGO. Se utiliza mucho en aquellas zonas de la silla donde se requiere que el cuero a la vez que flexible sea muy resistente. También se utiliza como refuerzo (liner) al coserlo bajo un cuero con curtido vegetal. Existen varios tipos de látigo. El más resistente es el que presenta el interior de color amarillo. Sin embargo, tiene el inconveniente de que destiñe mucho.

3.-CUERO AL CROMO. Como su nombre indica, se utiliza cromo en su curtido. Se trata de un cuero más resistente que el cuero con curtido vegetal, pero no se puede trabajar a penas. El MULE HIDE es una variante del cuero al cromo que se utiliza mucho para proteger el cuerno o poste de la silla.

4.-RAWHIDE. Es un tipo de cuero que no está curtido. Es extremadamente rígido y resistente. Se utiliza sobre todo, para recubrir trees (armazones), para realizar refuerzos, bindings, braidings, bosales, bridas, etc.

5.-SHEARLING. Es piel de cordero curtida y teñida normalmente de un color dorado o anaranjado. Se trata del mejor acolchado existente para las sillas western.

¿Por qué hay que limpiar y engrasar el cuero con regularidad?

La exposición de la silla a la intemperie, sol, lluvia, viento, polvo, sudor del caballo... supone una constante erosión para el cuero. El sol lo calienta y lo reseca, al igual que el viento. La suciedad puede llegar a taponar los poros de la piel, pero lo peor es la humedad, como la lluvia o el sudor del caballo que encima empapa de salitre el cuero y se lleva consigo los elementos que se usan para el curtido, lo que es muy nocivo. A este último factor es probablemente al que le debemos prestar una especial atención. Luego explicaré como proteger la silla debidamente. Al aplicar aceite al cuero lo que hacemos es reponer los aceites que se pierden durante los procesos de erosión mencionados

¿Cada cuanto hemos de engrasar la silla?

Como norma general una vez al año es lo correcto. Pero eso también irá en función del uso que se le de a la silla y de las condiciones climáticas. Si la silla se moja durante una lluvia torrencial (hay que tener en cuenta que no se debe secar nunca la silla al sol o de manera artificial, con una estufa u otra fuente de calor), es más que aconsejable que, una vez esté bien seca reciba una buena aplicación de aceite, si queremos que el cuero recupere su flexibilidad y se mantenga en condiciones durante muchos años.

¿Qué tipo de aceite utilizaremos?

El más adecuado para el cuero es el aceite de pata de buey que no presenta aditivos ni mezclas con aceite mineral. Cierto que todo dependerá de los tipos de cuero con los que se ha confeccionado la silla (preguntar al fabricante o distribuidor). Yo, personalmente, prefiero utilizar 100% PURE NEASTFOOT OIL, es decir, aceite de pata de buey sin ningún tipo de aditivo, pues es el que se utiliza en sillas de calidad.

¿Cuál es el modo apropiado de aplicar el aceite?

En función de cual sea el estado de la silla será quizá conveniente limpiar primero la silla con jabón de glicerina. En el mercado existen múltiples tipos y formas de jabones de este tipo. Si se enjabona la silla tendremos que esperar a que se seque completamente antes de aplicar el aceite. Lo que sí es imperativo, en caso de que la silla no necesite una limpieza con jabón, es quitarle el polvo a la silla con un trapo suave. Para aplicar el aceite es conveniente, sobre todo en invierno, calentarlo primero ligeramente a 30 o 35ºC aproximadamente, pues a menudo nos encontraremos con que el aceite está demasiado espeso o que incluso presenta una textura gelatinosa que dificulta tanto la correcta aplicación como la correcta absorción por parte del cuero. Una vez calentado el aceite a dicha temperatura, cogeremos un trozo de borreguillo natural o similar, lo empaparemos en aceite y lo aplicaremos de la manera más regular posible sobre el cuero de la silla, preferentemente en forma de círculos para que se aplique de manera homogénea.

Es aconsejable que para proteger correctamente aquellos elementos que están en contacto con el sudor del caballo, interior de los fenders*, billets*, látigoe's*, flank cinch*, se aplique además una grasa especial para cuero, que hará las veces de barrera para el sudor, impidiendo o limitando la absorción del salitre en el cuero, siempre tan perjudicial.

Dicho sea de paso, todos los elementos de látigo los debemos mantener siempre protegidos con esta grasa.

¿Se deben aplicar ceras o lacas?

En mi opinión, con un mantenimiento correcto y regular de la silla no es necesario aplicar dichos productos. No obstante, la cera de abeja es muy beneficiosa para el cuero, de hecho se utiliza a menudo en el trabajo del cuero y proceso de fabricación de la silla y, así mismo, se encuentra como ingrediente de las grasas preparadas para el mantenimiento del cuero.

En cuanto a las lacas, se usan como "acabados" del cuero de las sillas, pues realzan el aspecto de lo repujados, a parte de protegerlo de elementos agresivos que antes hemos mencionado como el polvo, agua, viento, etc. Las lacas pueden funcionar al mismo tiempo como una barrera que dificultará la correcta absorción del aceite y la grasa que se aplique sobre el cuero durante su mantenimiento, por lo que hay que ser muy cautelosos a la hora de utilizar este tipo de productos y en caso de hacerlo, han de ser de primera calidad.

¿Qué cuidado requiere el acolchado de la silla?

Partiendo de la base de que el acolchado de nuestra silla es de borreguillo natural, tan solo hay que tener en cuenta que insectos, como la polilla entre otros, no lo ataquen. Para evitarlo son más que conocidos los productos que mantienen a raya estos insectos. Debemos colgarlos en el caballete donde guardamos nuestra silla y así evitamos problemas.

Cuando dediquemos tiempo a limpiar la silla y darle aceite y grasa, no estaría de más levantar el cuero que nos permita ver las partes más escondidas: rigging*, aciones (comprobar su solidez y mirar que no hayan anomalías ), armazón (comprobar su estado pues en algunos armazones el rawhide* está cosido con hilo de nylon, y el movimiento de los estribos hace que el nylon se rompa con facilidad, y en consecuencia la barra del armazón queda debilitada) faldones (comprobamos también su correcta sujeción).

En definitiva, una pequeña revisión periódicamente no está de más y puede evitar problemas mayores.

Carlos Ballester (Saddlemaker)

www.ballestersaddles.com

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