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Viajando con Caballos

Los caballos son bastante buenos viajeros, si se les da la oportunidad, pero si no, el estrés del viaje puede hasta matarlos.

Si crees que estás agotado tras un viaje en coche de 10 a 14 horas, piensa un poco en las 17, 18, o 19 horas que lleve tu caballo en un ardiente, oscuro y cimbreante van o trailer.

Bueno, hoy en día los vans y trailers para caballos son muy buenos y no suelen ser los que dan problemas ya que son bastante confortables para los caballos.

El problema suele comenzar con la persona que conduce. Trasladar caballos durante largos trechos es algo serio. Podríamos decir que en viajes por carretera de 10 o más horas, al menos el 10 por ciento de los caballos sufrirán algún problema.

Antes de un viaje los caballos deberían estar bien descansados y en buena forma. Tendríamos que haberles dado bien de beber y de comer y tampoco es mala idea el darles un poco de aceite para prevenir erosiones en su pelaje. Si un caballo viaja con manta, es más que probable que en un par de horas tenga demasiado calor. No está de más, por tanto, comprobar la temperatura interior del trailer cada cierto tiempo; además, aún en tiempo frío, al caballo le bastará con una manta ligera para viajar.

Durante el viaje se debe dar de beber a los caballos cada pocas horas, mantenerlos lo más calmados posible y deberemos evitar por todos los medios los excesos de frío o de calor en el camión o van.

El peligro que acecha en todo viaje a un caballo es el estrés: nervios, incremento del pulso, deshidratación y tal sequedad en las membranas mucosas que casi se le cuartean. No es que esto sea ya bastante malo de por sí, es que puede llegar a ser peor. Si un caballo afectado de estrés tiene una infección, hablamos de un serio problema ya que estará demasiado débil para pelear contra ella.

¡Ojo con creer que nuestros viajes son cortos y nuestros caballos fuertes!. Hay caballos jóvenes o viejos que se estresan con harta facilidad y llegan al final de un corto viaje deshidratados, mareados y a veces con problemas digestivos y respiratorios. ¡Y no digamos si además sabemos que nuetro caballo es de por sí nervioso!

Otro problema. Existe un peligroso círculo vicioso en la respiración de un caballo: si su temperatura corporal aumenta, su ritmo respiratorio aumenta también en un intento de refrescarse, pero entonces le llega más aire seco y expele más aire húmedo por lo que pierde fluidos por evaporación lo que hace que su temperatura corporal aumente y entonces.... volvemos al principio.

El hecho de que a veces no sea muy factible el sacar a los caballos durante un viaje no impide que el que los transporte tenga la responsabilidad de comprobar que viajan lo más confortablemente posible y sin estrés.

A la llegada a destino, deberíamos tomar el pulso y controlar sus ritmos cardíaco y respiratorio. El pulso normal es de 36 latidos por minuto y una reexpiación normal ronda los 18 ciclos por minuto, su temperatura corporal de alrededor de 37.7º C. Sus encías deberían estar rosadas, no rojas ni azules ni gris-verdosas. Si detectamos que los signos vitales del animal no son normales, sus encías no están rosadas, parece deprimido y no quiere comer, mejor advirtamos al veterinario.

La apariencia, el estilo, la pintura del van y/o del trailer son a veces más importantes para el jinete que el posible estrés que su caballo pueda sufrir. Eliminar una parada para llegara antes a casa, o ir más rápido, son a veces más importantes que echar un vistazo a la carga que llevamos.

Cuando el cansancio del viaje (estrés) hace mella en el conductor o sus acompañantes, siempre tomamos medidas. Cuando esto sucede en el van o trailer, ni nos enteramos, ¿nos importa?

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