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Preparaciones para el InviernoLos caballos salvajes están bien adaptados para poder buscarse la vida sin mayor problema cuando llega el invierno. Buscarán un buen cobertizo donde protegerse de la lluvia y del viento, se moverán en una manada para afrontar los peligros y para conservar y generar calor, encontrarán un buen forraje del que puedan alimentarse, etc... Pero a causa del proceso de domesticación, los caballos dependen cada vez más de que nosotros les facilitemos estas necesidades.
Los caballos necesitan un buen cobertizo para refugiarse del mal tiempo. Como en invierno los días son más cortos y el tiempo no muy bueno, tu caballo estará pasando más tiempo en box o cobertizo. Por ello es necesario que antes de que llegue esta temporada, procures hacer una limpieza profunda de su establo y que inspecciones que todo esté en buenas condiciones. Mejor hacerlo ahora, cuando si es necesario mantener al caballo fuera no pasa nada, que darte cuenta a mediados de invierno y tener que hacer reparaciones con un caballo que no sabes donde meter. Desinfecta la cuadra, procura que no haya corrientes, pero sí ventilación. Otro de los problemas comunes son las puertas: es necesario que cierren bien y que no haya clavos sueltos. Si el caballo tiende a morder o a tragar aire, lo más seguro es que si la puerta es de madera la haya mordido, roto y provocado la aparición de astillas. En estos casos es conveniente que uses algún tipo de producto para que no lleve a cabo estos vicios. Ahora que el caballo no va a estar en la campa, también es hora de prepararla para el siguiente verano. Echa un vistazo a las vallas. Aunque sí que puedes reparar ahora los desperfectos, es mejor que esperes a la primavera para pintarlas. Si tu plan es el de mantener a tu caballo todo el invierno en la campa es necesario que tengas en cuenta que si estás en un lugar propenso a nevar mucho, la valla va a tener que ser más alta. Se han oído muchos casos de caballos que se han salido de sus campas después de fuertes nevadas por que había tanta nieve que la valla se había visto reducida a una altura de 50 cm, o menos.
Los caballos pueden aguantar muy bien fuertes precipitaciones o vientos, pero el problema viene cuando las dos cosas se conbinan. Por eso es necesario tener un buen cobertizo. Éste puede ser natural o construido, pero tiene que ofrecer cobijo ante el viento y las precipitaciones. A menos que el caballo esté acostumbrado a llevar manta, no es necesario ponérsela a menos que tenga problemas de salud. Tienes que tener mucho cuidado al cambiar la dieta veraniega de tu caballo a aquella que le vas a dar en invierno, si es que se la cambias. La hierba fresca es laxante, y en cambio el heno tiene un efecto contrario. Los caballos pueden sufrir cólicos al cambiarles la dieta de una manera abrupta. Puede que la manera más segura de hacer este cambio, es seguir dando pequeñas cantidades de heno durante los meses de verano para mantener su cuerpo acostumbrado a la comida seca. Cuando tengas que hacer cambios de comida cambia gradualmente y durante un periodo de tiempo su tipo o cantidad. Durante los meses de invierno no olvides vigilar en el peso de tu caballo ya que es la época más propensa para que pierdan peso. Aparte de hacerlo a ojo, también puedes hacerlo pasando la mano sobre su costado y su columna. Si al pasarlo sólo puedes notar las costillas haciendo cierta presión significa que el caballo está manteniendo una buena capa de carne. Al hacer este chequeo, también puedes aprovechar para fijarte si el caballo tiene alguna herida.
Es imprescindible que en los días más fríos del invierno el caballo tenga acceso a agua limpia y no demasiado fría por lo menos dos veces al día. Muchas veces los cólicos se producen a causa de un dieta seca acompañada de poca agua para ayudar a digerir la comida. Ten en cuenta que hay muchos caballo que se niegan a beber agua si ésta esta demasiado fría, así que ofreciéndoles agua tibia les animas a que beban con más abundancia. Aunque el caballo trabaje o esté parado, los cascos siguen necesitando atención, y por eso es necesario que el herrador los corte o los hierre cada 6-8 semanas. Si vas a estar montando sobre superficies nevadas o congeladas es necesario que las herraduras tengan unos ramplones adecuados y unas almohadillas que eviten que se formen bolas en los cascos. Los caballos pueden ser montados durante el mal tiempo, y por tanto ambos podréis disfrutar, pero hay que tomar precauciones. No es aconsejable que el caballo sude, ya que no se le podrá duchar y tampoco meter en la cuadra ni dejarlo parado hasta que se seque. No trabajes al caballo hasta el punto de que tenga que respirar fuerte, ya que se pueden dañar los pulmones de una manera irreparable al hacer que el caballo inhale un aire tan frío. Si montas al caballo con regularidad es aconsejable que lo esquiles para prevenir los catarros, pero ten en cuenta que a cualquier caballo que esté esquilado hay que ponerle una manta. Otra buena idea es tener mantas de algodón con las que tapar al caballo mientras éste seca el sudor. |
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