No hay referencias específicas del origen del salto como deporte ecuestre, en la
segunda mitad del siglo 18 el salto a caballo era una parte imprescindible del deporte de la
caza. Es a partir de esta época cuando se mejoran las razas de caballos, consiguiendo una
mayor habilidad física y permitiendo galopar y saltar en velocidad lo que daba las bases
para el moderno concurso de salto.
De algunos escritos se desprende que el nacimiento de los Concursos de Gran Prix Se
produjo en París en 1866. En 1906 los deportes ecuestres fueron propuestos para añadirse
a los Juegos Olímpicos y ya en los Juegos de 1944, en París, se inscribían 99 jinetes de 17
países.