La Dieta del Caballo

Cuando tenemos nuestro propio caballo, debemos pensar en qué dieta le corresponde para que se mantenga en forma y con buen aspecto físico. No se puede alimentar a todos los caballos por igual. No hablamos solamente de la cantidad, si no también de la calidad, la variedad, y el tipo de comida que corresponde a cada caballo, según su forma, carácter, cantidad de ejercicio que realiza, etc.

Una de las primeras cosas que hay que hacer cuando nos planteamos calcular una dieta, es la de saber el peso del caballo. La forma profesional de hacer esto es mediante una báscula, pero no todos tenemos una báscula especial para nuestros caballos guardada en el armario. Se puede usar una cinta de medir especial que se suele comprar en tiendas o en buenas compañías de pienso equino. Otra cosa que también se puede hacer, es llamar al veterinario, para que todas vuestras dudas queden resueltas.

Dependiendo del trabajo que haga el caballo, la comida será diferente. Un caballo necesita aproximadamente el 2 ó 2,5% de su peso corporal de comida (cereales + forraje) a diario, por eso dependiendo de su trabajo se le dará más forraje y menos cereales, o viceversa.

Si el caballo realiza un trabajo suave (paseos, poco trabajo) el 70% debe de ser forraje, y el otro 30% pienso. Cuando el caballo está realizando un trabajo medio (cuando el caballo sale a diario), el 60% debe ser forraje y el resto cereales, y para acabar si el trabajo es fuerte (caballo que se está preparando para carreras, raid, competición internacional...) se debe poner un 50% de cada uno.

Es aconsejable pesar siempre el pienso, o por lo menos saber cuanto pesa la medida que echas al caballo diariamente. Con el heno, un "libro", pesa aproximadamente 2 kg, aunque puedes encontrarte "libros" más grandes que otros. En cuanto a los piensos compuestos, sus recipientes suelen ser de tamaños y formas diferentes, así que es mejor comprobar qué peso en pellets y mezclas tienen estos.

Para saber si el caballo está delgado o gordo hay varias cosas en las que uno se puede fijar:


  • Se deben de notar las costillas cuando se pasa la mano, pero no se deben de ver.

  • Las caderas y la espalda deben estar suavemente cubiertas.

  • No debe haber acumulación de grasas alrededor del maslo ni a lo largo del cuello.

Si notas que tu caballo engorda, reduce el pienso, no el forraje, y si aún así sigue aumentando de peso, cambia el pienso a uno menos energético.

En cambio, si el caballo pierde peso, aumenta la ración de forraje. Si sigue perdiendo peso o no recobra lo perdido cambia el pienso a uno más energético. Lo que no debe hacer es aumentar el pienso de tal manera que este se exceda de los valores antes comentados.

Unos puntos a tener en cuenta cuando hablamos de la alimentación de un caballo:
  • Es aconsejable usar productos de calidad. Éstos no tienen por qué ser los más caros, aunque sí suela ocurrir. Lo que se tiene que evitar son aquellos productos que no han sido bien cosechados, o bien secados, por ejemplo el heno.

  • El alimento debe ser administrado en pequeñas cantidades y a lo largo del día. Esto no es solamente por razones nutricionales, sino también porque de esta manera el caballo se mantendrá entretenido con el heno, o si no con su comida, en vez de estar mirando las musarañas o aprendiendo a quitar el aburrimiento mediante los vicios.

  • Debes saber el volumen exacto del recipiente que utilizas para medir el pienso.

  • Almacena el pienso y el forraje en un lugar fresco y seco. Procura que los productos no estén en contacto con el polvo, que no se humedezcan y que no estén en un lugar donde se vayan a enmohecer. Otra cosa con la que hay que tener cuidado son los ratones y las ratas, ya que el pienso atrae mucho a los roedores. Es aconsejable que por esta razón se mantenga el pienso en cubos cerrados (como los cubos de basura negros que hay en algunas casas) en vez de en el saco.

  • Cuando te propongas hacer un cambio en la dieta de tu caballo, procura hacerlo de una manera gradual, para que no haya riegos de cólico.

  • Las comidas deben administrarse de una forma rutinaria, esto es, como si tuvieses un horario. No es conveniente cambiar la hora en la que se dan las comidas.

  • Al igual que los humanos, antes de que el caballo realice cualquier ejercicio tras haber comido, éste debe esperar por lo menos una hora.

  • Suministra suficiente forraje; cada caballo necesita una buena base de forraje para que el intestino funcione correctamente. Aparte de que el forraje entretiene a los caballos, y de esta manera no se aburren.

  • Es imprescindible que el caballo tenga a todas horas del día agua fresca y limpia.

  • Alimenta al caballo según el trabajo que haya realizado; no según lo que vaya a hacer mañana.



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